Crujientes por fuera y jugosas por dentro, estas piezas de kibbeh se preparan con una masa fina de burgol y carne, rellena con carne sazonada, cebolla y frutos secos.
Enjuagar brevemente el burgol, cubrirlo con agua fría y dejarlo reposar entre 10 y 15 minutos. Escurrirlo y apretarlo bien con las manos para retirar el exceso de agua.
Preparar el relleno: calentar el aceite de oliva y cocinar la cebolla hasta que quede transparente. Añadir la carne, separar bien con una cuchara y condimentar con sal, pimienta y siete especias. Cocinar por completo. Incorporar los piñones o las nueces al final y dejar enfriar totalmente.
Mezclar el burgol escurrido con la cebolla, la carne fría, la sal, la pimienta y las siete especias. Amasar o procesar por tandas hasta obtener una mezcla fina, compacta y flexible. Humedecer las manos con agua fría si fuera necesario.
Tomar una porción de masa del tamaño de una pelota de golf. Formar un óvalo y abrir una cavidad profunda con el dedo, procurando que las paredes queden delgadas y uniformes.
Colocar una cucharadita del relleno frío, cerrar la abertura y afinar ambos extremos. Repetir con toda la mezcla, manteniendo las piezas frías hasta el momento de freírlas.
Calentar el aceite a 170–175 °C. Freír pocas unidades a la vez hasta que estén bien doradas y crujientes, aproximadamente entre 4 y 6 minutos según el tamaño.
Escurrir sobre una rejilla o papel absorbente. Verificar que la carne del centro esté completamente cocida y alcance 71 °C antes de servir.
Acompañar con yogur natural, limón, pepino y hojas de menta.